Una historia sobre el amor entre hermanas, los celos, la etapa rebelde en la adolescencia, la supervivencia y el más allá.

Este libro trata sobre dos hermanas que viven con su padre y su madre. Audra, que se presenta como una adolescente en su etapa de rebeldía, la cual la mayoría de nosotros transitó. Vivian (la narradora de esta historia), menor que su hermana, una chica que está representada como alguien con algún tipo de trastorno neurológico y que tiene que medicarse para tener una vida sin esos ataques tan frecuentes.
Ambas son muy unidas, pero ciertos comportamientos de la hermana mayor empiezan a generar una distancia entre ellas y también con sus padres. Salidas sin previo aviso, escapes en medio de la noche, entre otras cosas, hacen que Vivian empiece a preguntarse si su hermana le escondía algo importante.
A lo largo de esta historia suceden cosas dentro del campo de la fantasía, la supervivencia, la normalización de lo absurdo, el realismo mágico y el papel totalmente inexistente de padres que parecen tener un papel muy limitado en la vida de sus hijas.
Este libro, más allá de no ser muy extenso, fue fácil de leer. Una de las razones fue la sensación de que todo apuntaba a un momento en el cual iba a pasar algo, algún desenlace que aclare las cosas que la trama no hacía, una explicación más concreta. En este caso creo que ese momento o “respuesta” nunca llegó, pero a pesar de esa falta de claridad en algunas partes, pude disfrutarlo.
No me convenció para nada el final, lo sentí falto de elaboración, como si fuera algo que hubo que terminar a las apuradas y sin mucho tiempo. No tiene conexión alguna con la historia que se estaba narrando y deja muchas cosas sin explicar o resolver.