El libro en sí mismo me gustó bastante. Creo que lo que lo hizo destacar fue su estilo de narración, que es asíncrona y desde la perspectiva de cada uno de los personajes, desarrollando de a poco cómo sus propias acciones fueron afectando a los demás y al transcurso de los hechos.
Un gran punto a favor es que dura exactamente lo que debería durar; podría haber tenido 200 páginas o más si el autor hubiera decidido estirar innecesariamente la descripción de los personajes o la historia para darle más detalle. Lo importante es que en 70 páginas alcanza a condensar todo perfectamente y hace que la lectura sea muy amena y atrapante.
Me gustaron los pequeños detalles utilizados como recurso literario: los distintos colores de humo de cigarrillo y matices del cielo, que transmitían diferentes sentimientos y sensaciones de los personajes.
Es una buena historia, recomiendo si tienen ganas de leer algo corto y entretenido.