Cuando no sabés si estás perdido o tenés el cerebro quemado.
Estas semanas tuve una sensación rarísima que no sentía hace tiempo: no sé qué hacer cuando no estoy trabajando.
Es irónico, porque cuando estoy ocupado trabajando pienso en un listado larguísimo de cosas que me gustaría hacer cuando no lo esté. Cuando por fin tengo el tiempo libre empiezo a perder la motivación, como si dos horas atrás no hubiera pensando que me encantaría hacerlas.
Vengo dándole vueltas a esto y leyendo para tratar de empezar a entenderme, y por ahora pienso que podría ser parálisis por análisis.
Un poco de contexto para quienes no conozcan ese término:
La parálisis por análisis es un fenómeno donde el exceso de evaluación de opciones, escenarios y riesgos bloquea la capacidad de actuar, resultando en inacción o estancamiento. Ocurre por sobrecarga cognitiva, perfeccionismo o miedo a equivocarse, llevando a un ciclo de pensamiento constante.
¿Por qué pienso que puede ser (en parte) esto? Porque tengo el tiempo, los recursos y la motivación inicial para hacerlo, pero cuando quiero empezar me terminan abrumando todas las posibilidades, las opciones, la complejidad, cómo quiero que quede cada detalle y hasta el posible resultado de algo que ni siquiera empecé.
Hablo de cosas como empezar un proyecto de software que empecé y pospuse hace meses, o como ponerme a grabar una canción que tengo en la cabeza hace rato. Me pasa con todo lo que me gusta y quiero hacer fuera del espacio laboral.
Quiero hacer todo al mismo tiempo y no hago nada.
¿Por qué pensamos que tenemos que hacer todo perfecto al primer intento, si podemos hacer algo decente y después ir mejorándolo?
¿Por qué existe el miedo a mostrarse por lo que pueda llegar a decir el resto, si a la mayor parte del mundo no le importa en lo más mínimo?
¿Por qué la opinión ajena es algo que podría moldear la percepción que tenemos de nosotros mismos?
Una vez leí algo que me quedó bastante grabado:
Lo hagas o no, el tiempo va a pasar igual.
